
Fiesta
No entiendo esta alegría programada
con la risa comprada al por mayor
ni esta tregua que fija el calendario
cumplida de memoria como un rito.
Me duele hasta la rabia la mentira del pino
mientras los niños mueren en pesebres de asfalto.
Mis ojos son pastores que perdieron la estrella
y reclaman a Cristo con doce campanadas.
Ya no quedan Marías con el vientre sagrado
pero Herodes acecha con disfraz de rey mago
y Belén se suicida de olvidos y de ausencia
cuando alzan las copas en un brindis pagano.
En esta Navidad nos faltó tiempo
para invitar a Dios a nuestra mesa.
Olga Liliana Reinoso
Del blog mispoetascontemporáneos.blogspot.com del día 11.1.11